DESAYÚNATE CON LA PAZ
Rosa Floriano, ha trabajado toda su vida en la pastoral social. Foto: William Pineda
Entorno al caminar, todos como uno, giró la agradable presencia de Rosa Floriano en la tercera sesión de Desayúnate con la paz. Para aprender a caminar cuando teníamos 11 meses aproximadamente necesitamos de una mano que tomará la de nosotros, tal vez fue la de nuestra madre, padre, tío, hermano pero al final sin importar cuál de aquellas fuera lo logramos y después por seguir un balón o la mascota de la casa corrimos, en algún momento de la vida caímos, nos raspamos las piernas o brazos y como dirían muchos “gracias a Dios alguien nos dio la mano para levantarnos”. Y ahora es nuestra oportunidad de dar la mano a las víctimas del conflicto, pero no sólo nos enfoquemos en el conflicto armado, sino en las disputas intrafamiliares, interpersonales para lograr una convivencia amena, un modelo fraterno, un bien común donde lo primordial sea la dignidad humana porque desde la falta de ello parten las venganzas. Se ha notado que el conflicto nace por victimarios, hijos de víctimas no resueltos, aquellos a los que se les dejo solos y no continuaron un tratamiento.
Debemos propiciar
y no imponer el perdón, generar capacidades y condiciones para que ellos se empoderen.
Ellos
desean un apoyo que valore su dignidad humana, que les ayude a prosperar
y no quedarse en el recuerdo permanente de lo que paso. Debe ser un cambio personal, relacional,
institucional y estructural.
Para concluir:
la labor social no se puede dejar en la
caridad que sentíamos por el pobre o
aquel que ha sufrido, debemos hacer promoción humana, transformar y evangelizar para ver rostros concretos.
“Seamos como una araña que hila por todos los lados
hasta construir su protección y sin importarle que se la han destruido es
fuerte y continúa su tejido como aún lo hacemos nosotros por la paz”; dijo Rosa
en el cierre de Desayúnate con la paz.
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