miércoles, 4 de noviembre de 2015

HABLANDO UN POCO DE PAZ



Santiago Martínez, especialista en Reparación de Víctimas y el Fondo de Justicia Transicional. 
Foto: William Pineda

“Nadie conoce mejor a la guerrilla que el Gobierno y nadie conoce mejor al Gobierno que la guerrilla, estos no se tienen confianza, no se quieren y no salen por las mañanas a tomar tinto”: Santiago Martínez

La justicia Transicional es una justicia imperfecta para condiciones de un gobierno inestable.

En busca de fomentar nuestro proyecto de Constructores de paz, se desarrolló el  evento más esperado por todos: desayunate con la paz.  Dio inicio como telonero  Santiago Martínez,  politólogo, especialista en reparación de víctimas y del fondo de justicia transicional.
Nos compartió su experiencia en: la trascendencia que obtuvieron algunos procesos de paz en otros países, el término de justicia transicional  y el papel que debe cumplir la iglesia en el proceso de la paz; sin embargo hizo énfasis en el segundo punto y un poco del tercero,  de los cuales se dieron como conclusiones los siguientes aspectos:

Así inicio Santiago y  nos contó que la justicia transicional, sirve para enfrentar situaciones de violencia máxima y busca un equilibrio entre las exigencias  de justicia y los anhelos de la paz. Esta trabaja con los siguientes  mecanismos: La justicia, verdad y reparación. Para contextualizarnos más la primera es la disposición de los responsables a las autoridades, la segunda muestra a los familiares el cómo, dónde, cuándo y el por qué de aquellos hechos,  y la última es darles un apoyo a estas v para que retomen las riendas de sus vidas  y así encuentren una  Colombia sin tiros ni muertos en la espalda, cultivando sus montes y escribiendo una carta.



Pero no todo queda allí porque los responsables de estos hechos  degradantes, se deben regir a unos modelos de justicia como lo indica la Ley 975, según su culpabilidad; por ejemplo  aquellos  que acepten  su falta inmediatamente recibirán una condena de 5 – 8  años de restricción efectiva de la libertad; los que lo hagan tardíamente obtendran el mismo promedio de años pero en la cárcel  y los que no lo confiesen estarán más de 20 años en la cárcel.

Finalmente Santiago dice que la labor de las fundaciones  ante las comunidades que trabajan es: entregar  una pedagogía en la paz y el acuerdo, promover iniciativas en la búsqueda de la verdad y la memoria, generar procesos de reconciliación  y  fomentar puentes  de entendimiento, todo ello   para  lograr una paz positiva donde se promueva un desarrollo equitativo,  la superación de las condiciones sociales,  y que de esta misma manera veamos  la patria sin límites, la patria universal y la gran convivencia con la tierra y el mar.


La tarea está en llegar a esas personas víctimas de la violencia con un toque de comprensión, confianza, el sentido de escucha a sus necesidades  y  a s u pasado para que no se sientan utilizados sino valorados, porque muchos llegan, toman lo que necesitan de ellos  y  no  vuelven a aparecer. Por eso es mejor hacer  la  labor dando un paso después del otro para dejar huella y no indignación. 





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