Santiago Martínez, especialista en Reparación de Víctimas y el Fondo de Justicia Transicional.
Foto: William Pineda
“Nadie conoce mejor a la guerrilla que el Gobierno y
nadie conoce mejor al Gobierno que la guerrilla, estos no se tienen confianza,
no se quieren y no salen por las mañanas a tomar tinto”: Santiago Martínez
Pero no todo queda allí porque los responsables de estos hechos degradantes, se deben regir a unos modelos de justicia como lo indica la Ley 975, según su culpabilidad; por ejemplo aquellos que acepten su falta inmediatamente recibirán una condena de 5 – 8 años de restricción efectiva de la libertad; los que lo hagan tardíamente obtendran el mismo promedio de años pero en la cárcel y los que no lo confiesen estarán más de 20 años en la cárcel.
La justicia Transicional es una justicia imperfecta para
condiciones de un gobierno inestable.
En busca de
fomentar nuestro proyecto de Constructores de paz, se desarrolló el evento más esperado por todos: desayunate con
la paz. Dio inicio como telonero Santiago Martínez, politólogo, especialista en reparación de víctimas
y del fondo de justicia transicional.
Nos
compartió su experiencia en: la trascendencia que obtuvieron algunos procesos
de paz en otros países, el término de justicia transicional y el papel que debe cumplir la iglesia en el
proceso de la paz; sin embargo hizo énfasis en el segundo punto y un poco del
tercero, de los cuales se dieron como
conclusiones los siguientes aspectos:
Así inicio
Santiago y nos contó que la justicia
transicional, sirve para enfrentar situaciones de violencia máxima y busca un
equilibrio entre las
exigencias de justicia y los anhelos de
la paz. Esta trabaja con los siguientes
mecanismos: La justicia, verdad y reparación. Para contextualizarnos más
la primera es la disposición de los responsables a las autoridades, la segunda
muestra a los familiares el cómo, dónde, cuándo y el por qué de aquellos hechos, y la última es darles un apoyo a estas v para
que retomen las riendas de sus vidas y así
encuentren una Colombia sin tiros ni muertos
en la espalda, cultivando sus montes y escribiendo una carta.
Pero no todo queda allí porque los responsables de estos hechos degradantes, se deben regir a unos modelos de justicia como lo indica la Ley 975, según su culpabilidad; por ejemplo aquellos que acepten su falta inmediatamente recibirán una condena de 5 – 8 años de restricción efectiva de la libertad; los que lo hagan tardíamente obtendran el mismo promedio de años pero en la cárcel y los que no lo confiesen estarán más de 20 años en la cárcel.
Finalmente
Santiago dice que la labor de las fundaciones ante las comunidades que trabajan es: entregar una pedagogía en la paz y el acuerdo,
promover iniciativas en la búsqueda de la verdad y la memoria, generar procesos
de reconciliación y fomentar puentes de entendimiento, todo ello para lograr una paz positiva donde se promueva un
desarrollo equitativo, la superación de
las condiciones sociales, y que de esta
misma manera veamos la patria sin
límites, la patria universal y la gran convivencia con la tierra y el mar.
La tarea está en llegar a
esas personas víctimas de la violencia con un toque de comprensión, confianza,
el sentido de escucha a sus necesidades y
a s u pasado para que no se sientan
utilizados sino valorados, porque muchos llegan, toman lo que necesitan de
ellos y no vuelven a aparecer. Por eso es mejor hacer la labor
dando un paso después del otro para dejar huella y no indignación.
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